lunes, 20 de enero de 2025

Sóniechka. Liudmila Ulítskaya

Leído en enero de 2025.



La vida, simplemente.

Simplemente una vida. La historia de una joven lectora a la que le van pasando cosas, algunas buenas y otras no tanto, y ante las que reacciona de una manera sencilla, sin aspavientos y sin tragedias. A medida que avanzamos en la lectura tenemos la sensación de que la protagonista es, al mismo tiempo, una lectora más de su propia historia, que de algún modo nos acompaña y es capaz de ver los episodios más importantes de su vida desde la distancia, del mismo modo que en los sótanos de la biblioteca en la que trabaja de joven leía las desventuras de Anna Karénina y su hermoso oficial de caballería. 

No conocía a esta autora hasta hace unas semanas, cuando el Blog de la Hierbaroja publicó sus propósitos lectores para el año 2025 y allí estaba un libro de esta autora rusa Una carpa bajo el cielo, que si todo va bien también yo leeré durante este año.

Pero antes, y sobre todo para hacerme una idea de lo que podía esperar de esta escritora, decido leer dos novelas breves que encontré en la biblioteca. 

Sóniechka está escrita con un lenguaje sencillo y fluido y narrada por una voz que va contando, de manera lineal y sin excesivos artificios literarios, los cuatro o cinco momentos clave en la vida de la protagonista. Nos reconocemos en algunos sentimientos y desengaños, es cierto, pero también encontramos muchos aspectos comunes entre la sociedad soviética de la segunda mitad del siglo XX y nuestra propia sociedad. Las mismas penurias y los mismos afanes que nos mueven a buscar una mejor vida para los nuestros. 

Un relato amable y sereno que nos deja una mezcla de sentimientos cuando acabamos de leer. Por un lado, cierta alegría al comprender que todo está donde debe estar, y que está bien. Pero también una especie de nostalgia pensando en lo que pudo ser, y no fue. 



sábado, 18 de enero de 2025

El nombre del mundo es bosque. Úrsula K. Le Guin

Leído en enero de 2025


¿Conservar o utilizar?

Algo que caracteriza la obra de Úrsula K. Le Guin es la introducción de cuestiones humanistas en la mayoría de sus obras. Desde mi punto de vista, las obras de fantasía, como el ciclo de Terramar, aborda temas filosóficos o morales mientras que en las obras de ciencia ficción se centra más en cuestiones sociales como el feminismo, la política o como en este caso, la ecología, el racismo y la colonización.

Este relato forma parte del universo literario creado por la autora alrededor del Ekumen, una federación galáctica de mundos habitados por seres humanos. En este caso, la trama gira en torno a la explotación de un planeta para apoderarse de su madera, considerando que sus habitantes, también humanos, pertenecen a una clase inferior debido a sus diferencias físicas y mentales.

La acción comienza justo antes de que estalle la típica revuelta para librarse el invasor, y la narración alterna entre el punto de vista de uno de los colonizadores, un soldado de maneras violentas y mentalidad guerrera, y el principal cabecilla de la revuelta, que tuvo una sincera amistad con otro de los colonizadores y que de algún modo comprende la mentalidad del invasor. 

La historia no es nueva. Los crueles y despiadados invasores fuerzan tanto la situación que al final es inevitable que los habitantes del planeta busquen su liberación.

Pero lo más brillante de este relato no es el argumento, sino la facilidad de la autora para ir intercalando en la trama distintas cuestiones de índole moral y social. Consigue que nos detengamos a pensar sobre ecologismo y progreso. ¿Donde está el límite? ¿Es justo explotar los recursos naturales para beneficiar un tipo de desarrollo cuando hay otras formas de relacionarse con la naturaleza? ¿El poder para hacer algo otorga el derecho a hacerlo? 

Ya en el 1972 nuestra querida Úrsula nos obligaba a plantearnos estas cuestiones y de algún modo anticipaba los movimientos ecologistas y conservacionistas que tanta importancia tendrían en las décadas siguientes. 

viernes, 10 de enero de 2025

Propósitos lectores para el 2025

 

Por supuesto, yo también tengo propósitos lectores para el año 2025, pero como no poseo un canal molón en YouTube, y mi pericia en el Instagram es más bien escasa me contentaré con anunciarlo en este blog.

Algunas de las obras llevan años siendo propósitos lectores, y otras pertenecen a esa lista de la que os he hablado al principio y que empezaré por la A.  

Podría anotar también como propósito lector para este año acabar David Coperfiel o el Ulises de Joyce; o atreverme con 2666 de Bolaño; o incluso releer el Quijote, pero esos libros, más que propósitos lectores pueden considerarse retos, como escribí en otro lugar. Del mismo modo que también tengo para este año el reto de acabar los libros de Harry Potter. Además, es probable que vaya añadiendo algún título más a la lista, dependiendo de mis visitas a las bibliotecas, de las soy incapaz de salir sin llevarme algún libro en préstamo.

Y por supuesto, ahora que nos vamos conociendo comenzaréis a daros cuenta de que soy un tipo inconstante, y que tanto puedo tener una época lectora (y escritora) muy activa como pasar unas cuantas semanas dedicándome a contemplar el paso de las nubes por el cielo y de las aguas de las últimas lluvias por debajo de los puentes. 

Gabriela, clavo y canela

El Sr. presidente

Emma

Las curas milagrosas del Dr. Aira

Un puente sobre el Drina

O paraíso dos inocentes

El Castillo

La chica oculta

El nombre del mundo es bosque

Maldito sol amarillo

El curioso incidente del perro a medianoche

La Letra escarlata

Roma soy Yo

La sociedad del cansancio

Enero siempre prolífico.

 

Aunque explicaba hace unos días que una de la ideas principales de este blog era ir anotando esas lecturas que nos quedan por leer, debo confesar que desde hacía años me rondaba por la cabeza de crear una especie de diario de lector. 

No se trataba simplemente de anotar los libros que leo y hacer una breve reseña, sino explorar un poco en el hecho mismo de leer y relacionarlo con el momento vital en el que estoy, con otras lecturas o con cualquier cosa que se me pase por la cabeza.


Ahora mismo, por ejemplo, tengo ganas de comentar que como siempre ocurre a principios de año, estoy terminando de leer algunos libros que comencé el año pasado. Por eso, y por las vacaciones de navidad, en enero siempre llego con facilidad a los cinco o seis libros leídos. Ahora mismo ya van tres (cuatro si contamos a Harry Potter, que por arte de magia se coló en mis propósitos lectores para el 2025), y estoy comenzando a leer alguno más. 

 Influye, como no, tener algo de tiempo libre, pero creo que sobre todo está el ímpetu del comienzo de año, cuando nos fijamos metas y objetivos y de algún modo tenemos aún fuerza de voluntad para ser constantes. Hace años calculé que leyendo al menos 20 o 25 páginas diarias, al final del año podía haber leído unas 20 novelas. Digamos que ese es el ritmo que intento mantener, conseguir una media hora, o tres cuartos, de lectura diaria. No siempre es fácil, y por eso en estos primeros días del año intento apurar mis lecturas para llegar a los meses de sequía con un fondo de libros ya leídos que me permitan compensar unos días con otros. 

Así es la vida, al fin y al cabo, unos días compensan a otros. 


miércoles, 8 de enero de 2025

Gabriela Cravo e Canela. Jorge Amado

Leído: Entre noviembre del 2024 y enero del 2025



Vale, la portada es un poco curiosa, más propia de una novela romántica o sentimental que de una obra maestra de la literatura universal, pero es la edición en portugués que conseguí comprar. No estaba en el plan inicial de las lecturas que nos quedan por leer, pero voy a leer algunas de las obras en la lengua en la que fueron escritas. Por supuesto, las que estén escritas en portugués las leeré todas en su idioma original, pero tal vez me atreva con alguna en inglés o en francés. Ya veremos. 

Como este pretende ser una especie de diario de lecturas no hablaré demasiado de las obras en si, sino de mi experiencia como lector. En la novela, además de las desventuras amorosas del árabe Nacib con la hermosa Gabriela, se narra la transformación social y económica de una ciudad de Brasil con la llegada de la industria del cacao. La época de los terratenientes armados que se hacen con el dominio de la tierra a golpe de fusil va dejando paso a una sociedad civil que utiliza los medios de comunicación y los grandes eventos sociales como una manera más eficiente, y menos violenta, de ganarse el favor del pueblo.
  
Pero en la trama de van entrelazando múltiples historias de amoríos y engaños, de venganzas por honor y de personas que se atreven a cambiar las antiguas normas morales que obligaban de una manera más férrea que las leyes civiles. Hay personajes que están muy bien descritos, no solamente los personajes principales sino algunos estereotipos universales como el anciano que descubre que su tiempo ha pasado o el extranjero que llega a un nuevo lugar y debe luchar contra la desconfianza y los convencionalismos para hacerse un lugar y prosperar. 
 
Además de su incuestionable valor literario, esta novela de Jorge Amado es un detallado estudio sobre la vida y las costumbres de una pequeña ciudad industrial en el Brasil de la década de 1920 y el despegue económico que trae consigo la industrialización y la apertura comercial a otros mercados. En este caso, se detalla la ampliación del puerto, describiendo los procedimientos administrativos y políticos que son necesarios para conseguirlo y la oposición de las fuerzas conservadoras a la que se enfrentan aquellos que pretenden aplicar medidas innovadoras y cambiar los medios de producción vigentes.

¿Curiosidades?
Se trata de una edición portuguesa que no puede ser exportada para o Brasil, como indica la información legal del libro, y su decimosexta edición fue impresa en el año 1991.


 Lo compró una tal Montse, en el San Jordi del año 98. (Montse, si lees esto sería una casualidad tan extraordinaria que merecería un relato propio)



La letra está comenzando a borrarse, lo que dificulta bastante su lectura, sobre todo cuando un lector errante como yo está comenzando a perder capacidad visual. Tal vez por eso fueron necesarios varios meses para concluir con esta lectura, la primera de todas las anotadas por la A en el cuaderno de las lecturas que nos quedan por leer