viernes, 10 de enero de 2025

Enero siempre prolífico.

 

Aunque explicaba hace unos días que una de la ideas principales de este blog era ir anotando esas lecturas que nos quedan por leer, debo confesar que desde hacía años me rondaba por la cabeza de crear una especie de diario de lector. 

No se trataba simplemente de anotar los libros que leo y hacer una breve reseña, sino explorar un poco en el hecho mismo de leer y relacionarlo con el momento vital en el que estoy, con otras lecturas o con cualquier cosa que se me pase por la cabeza.


Ahora mismo, por ejemplo, tengo ganas de comentar que como siempre ocurre a principios de año, estoy terminando de leer algunos libros que comencé el año pasado. Por eso, y por las vacaciones de navidad, en enero siempre llego con facilidad a los cinco o seis libros leídos. Ahora mismo ya van tres (cuatro si contamos a Harry Potter, que por arte de magia se coló en mis propósitos lectores para el 2025), y estoy comenzando a leer alguno más. 

 Influye, como no, tener algo de tiempo libre, pero creo que sobre todo está el ímpetu del comienzo de año, cuando nos fijamos metas y objetivos y de algún modo tenemos aún fuerza de voluntad para ser constantes. Hace años calculé que leyendo al menos 20 o 25 páginas diarias, al final del año podía haber leído unas 20 novelas. Digamos que ese es el ritmo que intento mantener, conseguir una media hora, o tres cuartos, de lectura diaria. No siempre es fácil, y por eso en estos primeros días del año intento apurar mis lecturas para llegar a los meses de sequía con un fondo de libros ya leídos que me permitan compensar unos días con otros. 

Así es la vida, al fin y al cabo, unos días compensan a otros. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario