domingo, 7 de septiembre de 2025
Un puente sobre el Drina. Ivo Andrič.
martes, 15 de abril de 2025
Comprar libros en abril, o mensajes en una botella.
Comprar libros es algo parecido a meter un papel en una botella y arrojarla al mar. Un mensaje para nuestro yo del futuro, un regalo en diferido. Sabemos que nuestra biblioteca está llena de libros que no leeremos, y aún así no podemos evitar la tentación cuando nos pasamos por alguna librería o visitamos una tienda de viejo. Algún día tendremos tiempo, pensamos, o ganas de leer cosas sobre filosofía, o queremos tener las obras completas de Robertson Davies.
A mi me pasa constantemente. Voy acumulando en las estanterías libros que aún no he leído, pero siempre encuentro algún ejemplar que acabo comprando por el simple placer de tenerlo, con la seguridad de que en los próximos meses, e incluso años, estará en el rincón de los pendientes pero a la vez con la esperanza de que algún día le llegará su turno.
Es una simple ilusión. Los que tenemos el vicio de los libros sabemos que vamos llenando nuestras casas de obras que no siempre adquirimos para leer. Las bibliotecas no son una simple colección de lecturas sino que son mucho más. Son como huellas de nuestra historia, de los intereses que con los años fueron cambiando y tal vez de obsesiones que siempre están presentes. Conocimiento desordenado que fuimos olvidando o que nunca llegamos a adquirir porque aquel libro que tanto nos interesaba en los años universitarios resulta que se quedó, en muchos casos, a medio leer y no conseguimos encontrar el momento de darle una segunda oportunidad. O su lectura se nos hizo tan pesada e infinita que quedó, intencionadamente, abandonado en la estantería de los intentos fallidos.
lunes, 17 de febrero de 2025
Mentiras de mujeres. Liudmila Ulítskaya
lunes, 20 de enero de 2025
Sóniechka. Liudmila Ulítskaya
sábado, 18 de enero de 2025
El nombre del mundo es bosque. Úrsula K. Le Guin
¿Conservar o utilizar?
Algo que caracteriza la obra de Úrsula K. Le Guin es la introducción de cuestiones humanistas en la mayoría de sus obras. Desde mi punto de vista, las obras de fantasía, como el ciclo de Terramar, aborda temas filosóficos o morales mientras que en las obras de ciencia ficción se centra más en cuestiones sociales como el feminismo, la política o como en este caso, la ecología, el racismo y la colonización.
Este relato forma parte del universo literario creado por la autora alrededor del Ekumen, una federación galáctica de mundos habitados por seres humanos. En este caso, la trama gira en torno a la explotación de un planeta para apoderarse de su madera, considerando que sus habitantes, también humanos, pertenecen a una clase inferior debido a sus diferencias físicas y mentales.
La acción comienza justo antes de que estalle la típica revuelta para librarse el invasor, y la narración alterna entre el punto de vista de uno de los colonizadores, un soldado de maneras violentas y mentalidad guerrera, y el principal cabecilla de la revuelta, que tuvo una sincera amistad con otro de los colonizadores y que de algún modo comprende la mentalidad del invasor.
La historia no es nueva. Los crueles y despiadados invasores fuerzan tanto la situación que al final es inevitable que los habitantes del planeta busquen su liberación.
Pero lo más brillante de este relato no es el argumento, sino la facilidad de la autora para ir intercalando en la trama distintas cuestiones de índole moral y social. Consigue que nos detengamos a pensar sobre ecologismo y progreso. ¿Donde está el límite? ¿Es justo explotar los recursos naturales para beneficiar un tipo de desarrollo cuando hay otras formas de relacionarse con la naturaleza? ¿El poder para hacer algo otorga el derecho a hacerlo?
Ya en el 1972 nuestra querida Úrsula nos obligaba a plantearnos estas cuestiones y de algún modo anticipaba los movimientos ecologistas y conservacionistas que tanta importancia tendrían en las décadas siguientes.
viernes, 10 de enero de 2025
Propósitos lectores para el 2025
Por supuesto, yo también tengo propósitos lectores para el año 2025, pero como no poseo un canal molón en YouTube, y mi pericia en el Instagram es más bien escasa me contentaré con anunciarlo en este blog.
Algunas de las obras llevan años siendo propósitos lectores, y otras pertenecen a esa lista de la que os he hablado al principio y que empezaré por la A.
Podría anotar también como propósito lector para este año acabar David Coperfiel o el Ulises de Joyce; o atreverme con 2666 de Bolaño; o incluso releer el Quijote, pero esos libros, más que propósitos lectores pueden considerarse retos, como escribí en otro lugar. Del mismo modo que también tengo para este año el reto de acabar los libros de Harry Potter. Además, es probable que vaya añadiendo algún título más a la lista, dependiendo de mis visitas a las bibliotecas, de las soy incapaz de salir sin llevarme algún libro en préstamo.
Y por supuesto, ahora que nos vamos conociendo comenzaréis a daros cuenta de que soy un tipo inconstante, y que tanto puedo tener una época lectora (y escritora) muy activa como pasar unas cuantas semanas dedicándome a contemplar el paso de las nubes por el cielo y de las aguas de las últimas lluvias por debajo de los puentes.
Gabriela, clavo y canela
El Sr. presidente
Emma
Las curas milagrosas del Dr. Aira
Un puente sobre el Drina
O paraíso dos inocentes
El Castillo
La chica oculta
El nombre del mundo es bosque
Maldito sol amarillo
El curioso incidente del perro a medianoche
La Letra escarlata
Roma soy Yo
La sociedad del cansancio
Enero siempre prolífico.
Aunque explicaba hace unos días que una de la ideas principales de este blog era ir anotando esas lecturas que nos quedan por leer, debo confesar que desde hacía años me rondaba por la cabeza de crear una especie de diario de lector.
No se trataba simplemente de anotar los libros que leo y hacer una breve reseña, sino explorar un poco en el hecho mismo de leer y relacionarlo con el momento vital en el que estoy, con otras lecturas o con cualquier cosa que se me pase por la cabeza.
Ahora mismo, por ejemplo, tengo ganas de comentar que como siempre ocurre a principios de año, estoy terminando de leer algunos libros que comencé el año pasado. Por eso, y por las vacaciones de navidad, en enero siempre llego con facilidad a los cinco o seis libros leídos. Ahora mismo ya van tres (cuatro si contamos a Harry Potter, que por arte de magia se coló en mis propósitos lectores para el 2025), y estoy comenzando a leer alguno más.
Influye, como no, tener algo de tiempo libre, pero creo que sobre todo está el ímpetu del comienzo de año, cuando nos fijamos metas y objetivos y de algún modo tenemos aún fuerza de voluntad para ser constantes. Hace años calculé que leyendo al menos 20 o 25 páginas diarias, al final del año podía haber leído unas 20 novelas. Digamos que ese es el ritmo que intento mantener, conseguir una media hora, o tres cuartos, de lectura diaria. No siempre es fácil, y por eso en estos primeros días del año intento apurar mis lecturas para llegar a los meses de sequía con un fondo de libros ya leídos que me permitan compensar unos días con otros.
Así es la vida, al fin y al cabo, unos días compensan a otros.
miércoles, 8 de enero de 2025
Gabriela Cravo e Canela. Jorge Amado
Lo compró una tal Montse, en el San Jordi del año 98. (Montse, si lees esto sería una casualidad tan extraordinaria que merecería un relato propio)
