domingo, 7 de septiembre de 2025

Un puente sobre el Drina. Ivo Andrič.

Leída en septiembre de 2025



Obra maestra, pura Literatura!

Antes de terminar de leer este libro puedo decir que es una de las mejores novelas que he leído en los últimos años. Y este año he leído algunas muy buenas novelas, pero esta está tan bien escrita, el estilo es tan rico y la narración fluye de una manera tan precisa y magistral que si por algo quiero acabar es para volver a empezar. 

Y eso que mi lista de lecturas lleva cierto atraso...

No conocía nada de este premio nóbel de literatura antes de encontrar este título en una de esas listas de las 100 novelas que hay que leer, y decidí incluirla en mi cuaderno de lecturas pendientes. Y como está en la A, pues le ha llegado el turno en las primeras páginas de este cuaderno.

Tal vez lo que más sorprende de esta obra sea la mirada, el foco. Es imposible contar la historia de un puente sin narrar, aunque solamente sea de manera tangencial, las aventuras y desventuras de las gentes que lo construyeron, que lo mantuvieron en pie y que parcialmente lo destruyeron. Y es en este juego narrativo donde la obra adquiere las características de obra maestra. El narrador mantiene durante toda la novela la vista fija en el puente, es el gran protagonista, como el lomo del libro al que todas las páginas van unidas. Vamos pasando las décadas y los siglos a medida pasamos las páginas, y el puente continúa en el centro de la narración. El narrador se sitúa a una distancia que permite acercarnos no solamente al puente, sino a la ciudad que con el paso de los años se va formando a su alrededor. De vez en cuando se permite profundizar en las vidas y hazañas de algunas personas, o grupos de personas, pues de una novela en la que el protagonista principal es un puente no podemos esperar más que protagonistas inusuales. Una hostelera, un comerciante, un arquitecto... pero también un grupo de soldados, estudiantes que pretenden hacer la revolución o los altos representantes del poder que pretende ejercerse a muchos kilómetros de distancia.

Si, sin duda uno de los geniales aciertos de Ivo Andric sea conseguir un punto de vista único y muy original. Como un historiador va desgranando, a través de la historia de un puente, la historia de todo un territorio que durante siglos ha sido un ir y venir de distintos pueblos y culturas, de muy diferentes maneras de entender la vida social y las relaciones entre las personas. Surge aquí la eterna dualidad entre el individuo y lo colectivo, entre el héroe único enfrentándose a los peligros y sinsabores de la vida y la narración de las pequeñas historias de personas anónimas que se convierten en reales en las páginas de las grandes obras de la literatura. 

No hay, en Un puente sobre el Drina, un único personaje central y sin embargo, a medida que avanzamos en la lectura tenemos la sensación de que acompañamos a varias generaciones a través de sus periplos vitales. Del mismo modo que el puente ha asistido, durante siglos, a la vida y la muerte de sus vecinos nosotros acabaremos la novela con la sensación de haber estado allí.

Tal vez sea este punto de vista tan original el que hace de esta novela una gran obra maestra. A medida que avanza la narración nos descubrimos como observadores privilegiados en medio del puente. De algún modo, consigue que el lector se convierta en el protagonista, en el testigo atemporal e inmutable del paso del tiempo en forma de rio. 

martes, 15 de abril de 2025

Comprar libros en abril, o mensajes en una botella.

 



Comprar libros es algo parecido a meter un papel en una botella y arrojarla al mar. Un mensaje para nuestro yo del futuro, un regalo en diferido. Sabemos que nuestra biblioteca está llena de libros que no leeremos, y aún así no podemos evitar la tentación cuando nos pasamos por alguna librería o visitamos una tienda de viejo. Algún día tendremos tiempo, pensamos, o ganas de leer cosas sobre filosofía, o queremos tener las obras completas de Robertson Davies.

A mi me pasa constantemente. Voy acumulando en las estanterías libros que aún no he leído, pero siempre encuentro algún ejemplar que acabo comprando por el simple placer de tenerlo, con la seguridad de que en los próximos meses, e incluso años, estará en el rincón de los pendientes pero a la vez con la esperanza de que algún día le llegará su turno. 

Es una simple ilusión. Los que tenemos el vicio de los libros sabemos que vamos llenando nuestras casas de obras que no siempre adquirimos para leer. Las bibliotecas no son una simple colección de lecturas sino que son mucho más. Son como huellas de nuestra historia, de los intereses que con los años fueron cambiando y tal vez de obsesiones que siempre están presentes. Conocimiento desordenado que fuimos olvidando o que nunca llegamos a adquirir porque aquel libro que tanto nos interesaba en los años universitarios resulta que se quedó, en muchos casos, a medio leer y no conseguimos encontrar el momento de darle una segunda oportunidad. O su lectura se nos hizo tan pesada e infinita que quedó, intencionadamente, abandonado en la estantería de los intentos fallidos.


lunes, 17 de febrero de 2025

Mentiras de mujeres. Liudmila Ulítskaya

Leída en enero de 2025


Vivir es mentir.

¿Acaso no es necesario mentirse un poco cada día para seguir adelante? ¿Acaso no obviamos algunas verdades por el bien de una relación laboral, o de una amistad o de un amor?

En esta novela la escritora rusa Liudmila Ulítskaya nos presenta una serie de historias sobre distintos tipos de mentiras que permiten a las protagonistas seguir adelante. De una manera bastante original, y a veces de forma tangencial, se van contando distintas épocas de la vida de Zhenia, y distintos encuentros con mujeres que de un modo u otro emplean la mentira como apoyo emocional para afrontar unas vidas y unas realidades que no son lo que esperaban. 

A veces la mentira es necesaria para alcanzar un acuerdo con nuestra propia conciencia, para que los demás tengan de nosotras la opinión que nos gustaría que tuviesen, y es tal nuestro propio compromiso con la mentira, con el papel que representamos, que llegamos incluso nosotras mismas a creernos nuestra propia mentira. 

Otras veces las mentiras son un acto imprescindible para nuestra supervivencia. No son un un simple apoyo emocional o una mera cuestión de orgullo o de estética. En estos casos la mentira se camufla de tal modo con la realidad que ya no sabemos donde acaba la mujer y donde empieza el engaño. Es necesario escapar de una realidad sórdida e intolerable, y la única manera de conseguirlo, de mantenerse en el mundo con cierto nivel de dignidad es creer en una mentira que nosotras mismas vamos tejiendo y manteniendo. Nos mentimos las unas a las otras confiando en que habrá un mundo mejor, que conseguiremos escapar del pozo al que tal vez estábamos abocadas por el mero hecho de nacer en el lugar equivocado en un tiempo cruel y despiadado. La mentira es, entonces, la única manera que tienen las mujeres para sobrevivir.

Esta novela de Liudmila Ulístskaya tiene un engranaje estilístico más complicado, y más rico, que la anterior novela de la que os he escrito, Sóniechka, y también ofrece un contexto socioeconómico más amplio. Si la anterior era una historia lineal en la que los límites de la narración estaban en la historia de la protagonista y cuatro o cinco vidas más, en Mentiras de mujeres Liudmila Ulítskaya nos ofrece un amplio espectro de la realidad social y cultural en la que se mueve la protagonista. Podriamos decir que se trata de una novela coral, aunque el hilo argumental sea la experiencia vital de Zhenia y sus encuentros con otras realidades muy distintas a la suya. Son estos encuentros los que van dotando al personaje de una profundidad y de unos valores morales a los que tal vez no llegaría de no ser por los contactos que establece con esas otras mujeres que le van descubriendo mundos a los que de otro modo ella no llegaría. 

Y al final, en un giro que para mi fue inesperado, será una mentira la que permita a la propia Zhenia sobrevivir. Durante buena parte de la novela Zhenia permanece un poco alejada de las realidades que va descubriendo, como una narradora que de algún modo está por encima de las miserias humanas que le ha tocado conocer, de las estrategias e invenciones que otras tienen que emplear para mantenerse en pie. Su función es simplemente ser testigo, narradora neutra y serena de su propia vida y de las vidas de las demás. Y de pronto es ella misma la que debe aferrarse a una especie de realidad alternativa para conseguir salir adelante. La mentira, una vez más, como elemento protector, e incluso salvador. La mentira coloreando una realidad que de otro modo sería imposible de vivir. 

En definitiva, una buena novela que mezcla con mucha delicadeza la crítica social, mostrando con crudeza ciertas realidades que nos empeñamos en no ver, y la reflexión sobre los sentimientos y las estrategias emocionales que muchas veces tenemos que poner en marcha para poder afrontar esas realidades de las que no podemos escapar. 


lunes, 20 de enero de 2025

Sóniechka. Liudmila Ulítskaya

Leído en enero de 2025.



La vida, simplemente.

Simplemente una vida. La historia de una joven lectora a la que le van pasando cosas, algunas buenas y otras no tanto, y ante las que reacciona de una manera sencilla, sin aspavientos y sin tragedias. A medida que avanzamos en la lectura tenemos la sensación de que la protagonista es, al mismo tiempo, una lectora más de su propia historia, que de algún modo nos acompaña y es capaz de ver los episodios más importantes de su vida desde la distancia, del mismo modo que en los sótanos de la biblioteca en la que trabaja de joven leía las desventuras de Anna Karénina y su hermoso oficial de caballería. 

No conocía a esta autora hasta hace unas semanas, cuando el Blog de la Hierbaroja publicó sus propósitos lectores para el año 2025 y allí estaba un libro de esta autora rusa Una carpa bajo el cielo, que si todo va bien también yo leeré durante este año.

Pero antes, y sobre todo para hacerme una idea de lo que podía esperar de esta escritora, decido leer dos novelas breves que encontré en la biblioteca. 

Sóniechka está escrita con un lenguaje sencillo y fluido y narrada por una voz que va contando, de manera lineal y sin excesivos artificios literarios, los cuatro o cinco momentos clave en la vida de la protagonista. Nos reconocemos en algunos sentimientos y desengaños, es cierto, pero también encontramos muchos aspectos comunes entre la sociedad soviética de la segunda mitad del siglo XX y nuestra propia sociedad. Las mismas penurias y los mismos afanes que nos mueven a buscar una mejor vida para los nuestros. 

Un relato amable y sereno que nos deja una mezcla de sentimientos cuando acabamos de leer. Por un lado, cierta alegría al comprender que todo está donde debe estar, y que está bien. Pero también una especie de nostalgia pensando en lo que pudo ser, y no fue. 



sábado, 18 de enero de 2025

El nombre del mundo es bosque. Úrsula K. Le Guin

Leído en enero de 2025


¿Conservar o utilizar?

Algo que caracteriza la obra de Úrsula K. Le Guin es la introducción de cuestiones humanistas en la mayoría de sus obras. Desde mi punto de vista, las obras de fantasía, como el ciclo de Terramar, aborda temas filosóficos o morales mientras que en las obras de ciencia ficción se centra más en cuestiones sociales como el feminismo, la política o como en este caso, la ecología, el racismo y la colonización.

Este relato forma parte del universo literario creado por la autora alrededor del Ekumen, una federación galáctica de mundos habitados por seres humanos. En este caso, la trama gira en torno a la explotación de un planeta para apoderarse de su madera, considerando que sus habitantes, también humanos, pertenecen a una clase inferior debido a sus diferencias físicas y mentales.

La acción comienza justo antes de que estalle la típica revuelta para librarse el invasor, y la narración alterna entre el punto de vista de uno de los colonizadores, un soldado de maneras violentas y mentalidad guerrera, y el principal cabecilla de la revuelta, que tuvo una sincera amistad con otro de los colonizadores y que de algún modo comprende la mentalidad del invasor. 

La historia no es nueva. Los crueles y despiadados invasores fuerzan tanto la situación que al final es inevitable que los habitantes del planeta busquen su liberación.

Pero lo más brillante de este relato no es el argumento, sino la facilidad de la autora para ir intercalando en la trama distintas cuestiones de índole moral y social. Consigue que nos detengamos a pensar sobre ecologismo y progreso. ¿Donde está el límite? ¿Es justo explotar los recursos naturales para beneficiar un tipo de desarrollo cuando hay otras formas de relacionarse con la naturaleza? ¿El poder para hacer algo otorga el derecho a hacerlo? 

Ya en el 1972 nuestra querida Úrsula nos obligaba a plantearnos estas cuestiones y de algún modo anticipaba los movimientos ecologistas y conservacionistas que tanta importancia tendrían en las décadas siguientes. 

viernes, 10 de enero de 2025

Propósitos lectores para el 2025

 

Por supuesto, yo también tengo propósitos lectores para el año 2025, pero como no poseo un canal molón en YouTube, y mi pericia en el Instagram es más bien escasa me contentaré con anunciarlo en este blog.

Algunas de las obras llevan años siendo propósitos lectores, y otras pertenecen a esa lista de la que os he hablado al principio y que empezaré por la A.  

Podría anotar también como propósito lector para este año acabar David Coperfiel o el Ulises de Joyce; o atreverme con 2666 de Bolaño; o incluso releer el Quijote, pero esos libros, más que propósitos lectores pueden considerarse retos, como escribí en otro lugar. Del mismo modo que también tengo para este año el reto de acabar los libros de Harry Potter. Además, es probable que vaya añadiendo algún título más a la lista, dependiendo de mis visitas a las bibliotecas, de las soy incapaz de salir sin llevarme algún libro en préstamo.

Y por supuesto, ahora que nos vamos conociendo comenzaréis a daros cuenta de que soy un tipo inconstante, y que tanto puedo tener una época lectora (y escritora) muy activa como pasar unas cuantas semanas dedicándome a contemplar el paso de las nubes por el cielo y de las aguas de las últimas lluvias por debajo de los puentes. 

Gabriela, clavo y canela

El Sr. presidente

Emma

Las curas milagrosas del Dr. Aira

Un puente sobre el Drina

O paraíso dos inocentes

El Castillo

La chica oculta

El nombre del mundo es bosque

Maldito sol amarillo

El curioso incidente del perro a medianoche

La Letra escarlata

Roma soy Yo

La sociedad del cansancio

Enero siempre prolífico.

 

Aunque explicaba hace unos días que una de la ideas principales de este blog era ir anotando esas lecturas que nos quedan por leer, debo confesar que desde hacía años me rondaba por la cabeza de crear una especie de diario de lector. 

No se trataba simplemente de anotar los libros que leo y hacer una breve reseña, sino explorar un poco en el hecho mismo de leer y relacionarlo con el momento vital en el que estoy, con otras lecturas o con cualquier cosa que se me pase por la cabeza.


Ahora mismo, por ejemplo, tengo ganas de comentar que como siempre ocurre a principios de año, estoy terminando de leer algunos libros que comencé el año pasado. Por eso, y por las vacaciones de navidad, en enero siempre llego con facilidad a los cinco o seis libros leídos. Ahora mismo ya van tres (cuatro si contamos a Harry Potter, que por arte de magia se coló en mis propósitos lectores para el 2025), y estoy comenzando a leer alguno más. 

 Influye, como no, tener algo de tiempo libre, pero creo que sobre todo está el ímpetu del comienzo de año, cuando nos fijamos metas y objetivos y de algún modo tenemos aún fuerza de voluntad para ser constantes. Hace años calculé que leyendo al menos 20 o 25 páginas diarias, al final del año podía haber leído unas 20 novelas. Digamos que ese es el ritmo que intento mantener, conseguir una media hora, o tres cuartos, de lectura diaria. No siempre es fácil, y por eso en estos primeros días del año intento apurar mis lecturas para llegar a los meses de sequía con un fondo de libros ya leídos que me permitan compensar unos días con otros. 

Así es la vida, al fin y al cabo, unos días compensan a otros.